Siento una gota de sudor en mi frente, la limpio rápidamente con el dorso e mi mano, sigo corriendo, rápido, rápido, sudo y sudo, me cae una gota densa en la nariz y la limpio en seguida, corro, voy de prisa, no volteo y veo sangre, me detengo, debo encontrarlos..!! debo buscar...
Miro de refilón mi mano, no veo heridas, tan solo sangre, casi oigo como cae una gota gruesa de oscura sangre,,, hasta estrellarse en mi frente, con sigilo vuelvo mi mirada al cielo y muy lejos puedo ver, a los cuerpos que buscaba, colgando de los árboles caen estrepitosamente al suelo húmedo de sangre, me salpica hasta la cara y un pesado olor a podredumbre inunda el lugar.
Arranco cabezas, busco una respuesta... mis manos de rojo están manchadas, soy testigo de un sueño vuelto realidad. Ato con cuidado cada cuerpo, y los arrastro a mi guarida, arriba, en la montaña. Entre hojas y el pasto uno a uno voy cortando, cada hueso... cada miembro... en un gran caldero hay que echarlos a hervir; con la pirámide de vísceras hay que sazonar. Pelando los huesos debemos terminar, limpiarlos limpiarlos hasta dejarlos blancos... con las grandes pinzas, uno a uno he de sacar, saciarlos con cuidado y rocearlos con sal. Txa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario