Cuando me emborracho se disuelve nuestra compañía. Sola estoy con mi frasco de ron, bajo un árbol enverdecido a la de a fuerzas. Callada, somnolienta, el cielo negro y late en mi pecho una balada de doloroso desdén.
Todavía en mi pecho el corazón sangra lento, yo solo lo tengo presente, ven a mi, amado mio, lleno de tus besos mis labios y a mi locura, dulcemente, lleva a la cárcel de tu abrazo. Llegó el arcángel, mi abismo se llenó de su mirada, no se si este aliento de agonía es vida o muerte alucinada... y fue así, aquel día volvió la sombra y regresé a mi nada.
El abismo de dolor, penetra mi espíritu, las voces me ensordecen y turban mis sueños y me introducen en un ambiente sutil con mi aura triste... hacen correr mi silencioso llanto yo soy como la nota de ese canto: dolorosa de todo lo que existe. El deseo es un vaso de infinita amargura, con mi mano sostuve tu corazón, observando como este se congelaba, tu palpitar era como el de un ave en agonía y me quedé atrapada de nuevo en la nada, como en éxtasis de olvido, en aquel mudo penar, nos pusimos a llorar con un llanto sin ruido...
Quiero morir cuando decline el día y entonces tu dirás de mi errante poesía, que era lo más triste y vulgar lo que de mi oías, beberás de mi ausencia, el edén me espera y el edén consiste en no anhelar, en la renunciación completa de toda posesión, quien no desea nada, donde quiera esta bien. Ojos claros y serenos, pequeños son tus ojos, los que me hand e mirar, mi partida vas acelerando, y tu, mi lucero, te vas apagando... y hoy, en la oscura luz del negro día, mi cuerpo y alma gritaron a la par: tuve miedo de amar con locura, de abrir mis heridas que suelen sangrar y no obstante toda mi sed de ternura, cerrando los ojos, la deje pasar...
Txa]
Pequé en el intento de safarme de tus hilos. Fallé cuando en vez de morderlos, los besé…
jueves, 21 de julio de 2011
Entre tinieblas
En las alas oscuras de la noche cortante, he aquí la impensada tiniebla muda de la ciudad, invisibles cadáveres de viento son los instantes en que vas volando y te espera, la mas fúnebre noche que recelas...
Me embozo en la tupida oscuridad y pienso para ti estos renglones, que, como pétalos nocturnos han de posar para ti en un mensaje de singular calosfrío, dentro de las tinieblas me hallo pensando solo en ti y te mando estas frágiles sílabas para que las puedas enjaular en tu corazón de cristal.
Suenan tus palabras dentro de mi mas yo siento una grande agonía en las tinieblas húmedas de la ciudad recito tu nombre, como un reloj descompuesto, parece que las flores de luto de han vestido pus el velo negro llegó y mutiló todo con su horror.
Es hora de atravesar el crepúsculo, la lluvia encierra toda la ciudad, la anímica luz de la luna no alumbra sendero... el viento muerto susurra lamentos asesinados, guarda silencio mientras oyes, que dentro de las tinieblas estoy, luna raquítica y el negro cielo, late en mi pecho una balada de doloroso tintineo, el corazón desangra herido, el bohemio calló, los lamentos cesaron, mi mirada expiró, entre aquella noche lastimera, ningún acento profanó el sentimiento...
Mi abismo se llenó de tu mirada se fundió en mi ser, tanto que dudo si este aliento de agonía es vida aún, o muerte alucinada.
Txa]
Me embozo en la tupida oscuridad y pienso para ti estos renglones, que, como pétalos nocturnos han de posar para ti en un mensaje de singular calosfrío, dentro de las tinieblas me hallo pensando solo en ti y te mando estas frágiles sílabas para que las puedas enjaular en tu corazón de cristal.
Suenan tus palabras dentro de mi mas yo siento una grande agonía en las tinieblas húmedas de la ciudad recito tu nombre, como un reloj descompuesto, parece que las flores de luto de han vestido pus el velo negro llegó y mutiló todo con su horror.
Es hora de atravesar el crepúsculo, la lluvia encierra toda la ciudad, la anímica luz de la luna no alumbra sendero... el viento muerto susurra lamentos asesinados, guarda silencio mientras oyes, que dentro de las tinieblas estoy, luna raquítica y el negro cielo, late en mi pecho una balada de doloroso tintineo, el corazón desangra herido, el bohemio calló, los lamentos cesaron, mi mirada expiró, entre aquella noche lastimera, ningún acento profanó el sentimiento...
Mi abismo se llenó de tu mirada se fundió en mi ser, tanto que dudo si este aliento de agonía es vida aún, o muerte alucinada.
Txa]
domingo, 10 de julio de 2011
Alguien me lee...? No importa...
Los deseos se queman uno a uno hasta el final...
No hay nadie después de mi, el sueño fue la vida y la muerte un despertar, tu boca dibuja una sonrisa de una niña infeliz. Se que estás aquí para burlarte, para tomarme, para hacer de mi una turbia estatua, ¿Quien escucha ese sueño por las hendiduras de sus propios muertos?
Y la sombra avanza con su trágica envoltura de locura, y lo deseé, quise entrar en tu alma, pero solo caí.. el descenso fue largo, tuve que andar entre fosas y ruinas, entre los escombros de tu viejo amor, quedando en mi tremendo cataclismo de oscuridad y llanto, me duele el pensamiento y mi arsenal de rosas esta pútrido en algún rincón de mi ser.
Qué enferma y dolorida embriaguez de amor, es para nuestro amor, nido y caverna. Quiero dormir cuando decline el día y morir donde parezca sueño la agonía, el mar solloza y sus lágrimas me salpican fuerte con las olas espumosas, la luz se retira, se apaga, se consume... la tarde parece anestesiada y el murmullo de tus besos me toca el alma y el eco de tu voz me arrulla eternamente.
[Txa]
Invisibles cadáveres de viento, en mi corazón se ven...tal vez el dolor me engaña, la fiebre negra encierra toda recóndita fuente de calma oportuna, mi pupila se clava en la sombra y se estremece en el enorme silencio de la noche. No hay palabras en tu boca seca no hay ni una muestra de emoción, están la tierra y el negro cielo asechando nuestros cuerpos muertos que sólo al romper su cárcel terminarán cercenando los últimos gritos en mi interior... siento como los vidrios se hunden lentamente en mi carne, veo brotar sangre como el agua mana de un manantial... ¨¨*[Txa]
21001
Siento una gota de sudor en mi frente, la limpio rápidamente con el dorso e mi mano, sigo corriendo, rápido, rápido, sudo y sudo, me cae una gota densa en la nariz y la limpio en seguida, corro, voy de prisa, no volteo y veo sangre, me detengo, debo encontrarlos..!! debo buscar...
Miro de refilón mi mano, no veo heridas, tan solo sangre, casi oigo como cae una gota gruesa de oscura sangre,,, hasta estrellarse en mi frente, con sigilo vuelvo mi mirada al cielo y muy lejos puedo ver, a los cuerpos que buscaba, colgando de los árboles caen estrepitosamente al suelo húmedo de sangre, me salpica hasta la cara y un pesado olor a podredumbre inunda el lugar.
Arranco cabezas, busco una respuesta... mis manos de rojo están manchadas, soy testigo de un sueño vuelto realidad. Ato con cuidado cada cuerpo, y los arrastro a mi guarida, arriba, en la montaña. Entre hojas y el pasto uno a uno voy cortando, cada hueso... cada miembro... en un gran caldero hay que echarlos a hervir; con la pirámide de vísceras hay que sazonar. Pelando los huesos debemos terminar, limpiarlos limpiarlos hasta dejarlos blancos... con las grandes pinzas, uno a uno he de sacar, saciarlos con cuidado y rocearlos con sal. Txa.
Miro de refilón mi mano, no veo heridas, tan solo sangre, casi oigo como cae una gota gruesa de oscura sangre,,, hasta estrellarse en mi frente, con sigilo vuelvo mi mirada al cielo y muy lejos puedo ver, a los cuerpos que buscaba, colgando de los árboles caen estrepitosamente al suelo húmedo de sangre, me salpica hasta la cara y un pesado olor a podredumbre inunda el lugar.
Arranco cabezas, busco una respuesta... mis manos de rojo están manchadas, soy testigo de un sueño vuelto realidad. Ato con cuidado cada cuerpo, y los arrastro a mi guarida, arriba, en la montaña. Entre hojas y el pasto uno a uno voy cortando, cada hueso... cada miembro... en un gran caldero hay que echarlos a hervir; con la pirámide de vísceras hay que sazonar. Pelando los huesos debemos terminar, limpiarlos limpiarlos hasta dejarlos blancos... con las grandes pinzas, uno a uno he de sacar, saciarlos con cuidado y rocearlos con sal. Txa.
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