Yenada II

domingo, 17 de junio de 2012

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...Y que las últimas miradas no se olviden, el último beso impregnado en mi labio superior... el sonido de tu voz llamándome y las lágrimas llenas de tristeza.
Sólo una vez más, solo una... ¿Todo esto valdrá la pena? Solo queda recurrir al tiempo, a la confianza. Confío plenamente en que no me traicionarás. En que no pensarás en nadie más que en mi... en que no regresarás al recuerdo de tu viejo amor y confío, en que hoy, sea tan vívido como ayer.
Como siempre, como en los viejos tiempos que tanto anhelo.

No pensaré más en el futuro, pensaré mejor en el hoy, pues no sé aún si mañana viviré...