Yenada II

domingo, 18 de julio de 2010

Mis notas...





La espera de la luz, no restaba encanto al estar todavía en la noche divina.

Tu palpitar era como el de un ave en agonía, yo, mirando siempre tus ojos tristes, ojos que tienen sabor a llanto.

No hay compasión en mi, ni recuerdo haber tenido sentimientos humanos… mi alimento es el sufrimiento de los ángeles, pero tu has decidido alimentarte, de la manzana podrida del amor, ser parte de la maldición de la alegría, quedar impregnado con la peste de la falsa paz.
¿Aun no comprendes que yo no siento amor ni odio, sino odio sublimado a través de la melancolía???
Y tú, cuanto mas vives, más morir anhelas. De mis manos ya tiesas y cansadas, le sobreviven los dedos pálidos, chorreando sangre fresca. Mientras mas camino, más lejana se hace tu imagen de ser no-viviente, los pasos apesadumbrados que marcan mis pies, se agotan con mi alma. Como una bofetada me golpea el perfume de tu muerte, que se consume poco a poco con el éxtasis de mi locura.
En aquel tu sueño eterno, un instante te toco mi mano, y ya tu labio bosquejaba la voz del sufrimiento, llora tu melancolía, se orgulloso y soberbio, como un engendro, de este mundo hostil, siente el tormento eterno, el placer perpetuo.

De la manera mas amarga, llorare por dentro tu partida y sumergida en este lago de agónica melancolía, viviré sin vida, lo que me resta del día.




(txa)

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