Cada nueva exhalación, pide lenta su agonía, cada latido de mi corazón, pide ser el ultimo… cada suspiro desea ser arrancado de una vez por todas de este cuerpo inútil, inservible, sin vida…, mi mirada se mantiene fija en la nada, esperando nada, absolutamente, nada.
Unas cuantas pulseras ocultan la verdad de mis muñecas, una bufanda la de mi cuello, y la soledad acuestas me pesa en lo mas profundo del alma, quisiera quitarme esa sensación para siempre, estar oculta entre las aguas heladas del río y no despertar jamás.
El silencio se mete en mis oídos y los lastima, mis ojos lloran ya sin ganas, las lágrimas negras resbalan con estrépito por mis mejillas y el dolor va en aumento, me duele el pensamiento y las horas sin dormir, me duele la no conciencia, y las personas que me hicieron sufrir.
Puedo escuchar el rechinido de mi cabeza al girar hacia al lado, siento que la brisa del ocaso me transmite escalofríos por la espina dorsal, mi respiración es lenta y descontinuada, mis pies están cansados de caminar, de recorrer el paisaje en busca de algo, que todavía no se que es, espero coTxa]n desesperación, a que se termine mi sufrimiento, a que ya no hayan mas noches de insomnio y de lúgubres pensamientos que atrapan mi mente, deseo escapar de la realidad para ser libre.
Cada recuerdo me mata en vida, cada momento que respiro y sigo soñando en fallecer me hace feliz.
El infierno no es esto… es saber que no puedes terminarlo, y pensar en ello como lo mas preciado que queda mi mísera vida sin vida, regalo despreciado, apariencia falsa, cada atardecer voy al balcón, y aguardo la muerte del sol, que con mi alma se funde para transformarse en la oscura noche solitaria, que viene a cobijarme entre sus tiernos brazos y me asfixia de dolor.
Mi locura va en aumento, y no osa en detenerse, mi cuerpo no resistirá más laceraciones, sádicamente autoinfligidas… no quiero esta vida, mi sensatez falla desde siempre, y aunque no quiero morir, en el cuarto blanco, ni con la camisa que me abraza con furia, detendré mi respiración para poder ver lo que sucediera a mi alrededor, mi alma agonizante pide a gritos su fin, ya me canse, solo quiero dormir y nunca despertar.
y aki estoy, sosteniendo mi corazon, observando como este se congela... mirando las ultimas horas de mi vida, o esperando a k me trague la tierra,
hoy tu nonbre suena como un libro vacio, como una promesa sin cumplir,
y voi desangrando mis venas, sobre las blancas azucenas,
marcando los pasos de estos pies cansados, tu mirada innerte se hace cada vez mas fuerte,
aun puedo escuchar tu voz, y el eco de tu llanto,
y aunke, tu imagenm se hace cada vez menos visible,
sigues pudriendote, en este corazon de mierda, ke no para de llorar.
Txa]
Pequé en el intento de safarme de tus hilos. Fallé cuando en vez de morderlos, los besé…
domingo, 18 de julio de 2010
Mis notas...

La espera de la luz, no restaba encanto al estar todavía en la noche divina.
Tu palpitar era como el de un ave en agonía, yo, mirando siempre tus ojos tristes, ojos que tienen sabor a llanto.
No hay compasión en mi, ni recuerdo haber tenido sentimientos humanos… mi alimento es el sufrimiento de los ángeles, pero tu has decidido alimentarte, de la manzana podrida del amor, ser parte de la maldición de la alegría, quedar impregnado con la peste de la falsa paz.
¿Aun no comprendes que yo no siento amor ni odio, sino odio sublimado a través de la melancolía???
Y tú, cuanto mas vives, más morir anhelas. De mis manos ya tiesas y cansadas, le sobreviven los dedos pálidos, chorreando sangre fresca. Mientras mas camino, más lejana se hace tu imagen de ser no-viviente, los pasos apesadumbrados que marcan mis pies, se agotan con mi alma. Como una bofetada me golpea el perfume de tu muerte, que se consume poco a poco con el éxtasis de mi locura.
En aquel tu sueño eterno, un instante te toco mi mano, y ya tu labio bosquejaba la voz del sufrimiento, llora tu melancolía, se orgulloso y soberbio, como un engendro, de este mundo hostil, siente el tormento eterno, el placer perpetuo.
De la manera mas amarga, llorare por dentro tu partida y sumergida en este lago de agónica melancolía, viviré sin vida, lo que me resta del día.
(txa)
(txa)
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